In Sexología

El deseo sexual varía en función de la etapa de la vida por la que estemos pasando. Tanto hombres como mujeres pueden comentar ocasionalmente que su impulso sexual o el de su pareja es mayor de lo normal. Entonces, ¿Cómo sé si soy o mi pareja es adicta al sexo? ¿Dónde está el límite entre un alto deseo y la adicción sexual?

Test para saber si soy adicto al sexo:

  • ¿Piensas gran parte del día en el sexo hasta tal punto que te impide hacer tus tareas diarias?
  • ¿Quieres reducir estos pensamientos o comportamientos y no puedes?
  • ¿Cada vez necesitas más para quedar satisfecho?
  • ¿Sientes que la situación se te escapa de las manos?
  • ¿Ha influido en tu trabajo, con tus amigos, pareja o familia?

A mayor número de preguntas que hayas contestado de forma afirmativa, es más probable que tengas un problema relacionado con el tema que nos ocupa. El psiquiatra Kafka asegura que hay tres elementos característicos de una adicción al sexo:

  • Pensamientos obsesivos hacia el sexo. Este criterio haría referencia al desarrollo repetido de fantasías e impulsos sexuales; planificando los actos previamente.
  • Sensación de pérdida de control. Repetitivos e infructuosos esfuerzos por controlar o reducir estas fantasías, impulsos y conductas sexuales. Repite este comportamiento sin tener en cuenta el daño físico o emocional tanto propio como de otros.
  • Consecuencias negativas en la vida de la persona. Malestar significativo y deterioro de la vida personal en las áreas: social, profesional u otras.

No obstante, podemos decir que el síntoma característico de la adicción al sexo es la incapacidad para controlar el impulso sexual.
La adicción al sexo puede manifestarse de varias formas: conductas de masturbación, consumo de pornografía, relaciones sexuales consentidas con otros adultos, cibersexo, llamadas a teléfonos de contenido sexual, asistencia a clubs de striptease, relaciones sexuales con profesionales del sexo o varias de las anteriores.
La adicción al sexo funciona como un círculo vicioso. Por un lado, la ansiedad y el dolor emocional se alivian momentáneamente con el impulso sexual y, por otro, la propia adicción conlleva un aumento de la ansiedad, vergüenza y culpabilidad por los comportamientos sexuales y las dificultades con las que va asociada. Este problema evoluciona poco a poco aumentando la tolerancia, la impulsividad y los pensamientos distorsionados sobre el sexo. La persona con adicción al sexo siempre espera más y siente menos, es decir, cada vez tiene un deseo más irrefrenable y una mayor insatisfacción.
Si tienes dudas sobre tu situación o la de tu pareja, consulta tu caso específico y mejora tu vida íntima.

Fdo.: Cristina Pérez Belmonte

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