In Sexología

La pornografía hoy en día, ofrece unas condiciones que favorecen la rápida dependencia. Es decir, la persona obtiene unas elevadas ganancias inmediatas a un muy reducido coste. Entre las ganancias:

  • Accesibilidad. Cada vez son menos las personas que no tienen Internet en su casa, por lo que puedes encontrar todo tipo de contenido excitante sin moverte del sofá y en un solo click.
  • Variabilidad. Dentro de la pornografía se pueden encontrar vídeos para todos los gustos, lo que también puede hacer que cada vez se normalicen más ciertas conductas que no son tan habituales ni saludables.
  • Nulo o reducido coste económico: Si que hay ciertos sitios donde tienes que pagar, pero hay mucho contenido disponible gratuito por tan solo la cuota de internet mensual.
  • Discreción: Consumir pornografía ya no supone el riesgo de tener que ir a un videoclub, comprar una revista en un kiosko, etc. Donde se tenía que superar ese momento de vergüenza. Actualmente el “coste social” es prácticamente nulo.
  • Sin riesgos de ETS: Obviamente, el ver sexo por internet te protege del posible contagio de una Enfermedad de Transmisión Sexual, al no participar directamente en el acto sexual.
  • Menos riesgo que una infidelidad: Puesto que su uso está normalizado, para el usuario supone una excitación distinta a la habitual en pareja, pero sin asumir tanto riesgo como en casos de infidelidad.
  • Favorece la inclusión de personas que se sienten excluidas: Puesto que hay gran variedad de contenido, da lugar a que multitud de personas con deseos sexuales afines menos comunes, puedan verse incluidos. Esto sin duda es un enganche.

Recientemente, con el fácil y amplio acceso a la información que proporciona internet, el consumo de pornografía se ha disparado. En el último estudio a escala mundial (2015) de una conocida página de pornografía sobre las búsquedas de sus suscriptores, se vio que España ocupaba el 13 puesto mundial en búsquedas en la plataforma web, siendo los términos más buscados: “chicas maduras”, “adolescentes” y “tetas grandes”. Además las búsquedas en relación a “intercambio de parejas” y “chicas maduras” habían incrementado un 456% con respecto al año anterior.

A este ritmo y con esta evolución, la vista de vídeos porno cada vez está más normalizando en la sociedad. Hasta aquí todo bien. Es un recurso más que se puede emplear en la sexualidad. Pero, ¿cuándo deja de ser un extra y pasa a convertirse en un problema?

A continuación expongo los tres perfiles más comunes de los usuarios que consumen pornografía:

  1. Los que usan: Personas que buscan pornografía como distracción, por diversión, por probar… Manteniendo sus rutinas, responsabilidades y relaciones sociales intactas.

 

  1. Los que abusan: Personas que buscan en el porno algo más que la obtención del placer. Por ejemplo: relajarse al llegar a casa por un problema que ha tenido en el trabajo. Estas personas suelen aumentar sus búsquedas en épocas de estrés, cuando tienen problemas de relación con otras personas u otro tipo de malestar. En ocasiones puede parecer una adicción a las personas de su entorno, pero reaccionan cuando ven que “se le está yendo de las manos”.

 

  1. Los que tienen una adicción: personas que usan compulsivamente la pornografía como método de reducir su malestar y satisfacer su fantasía. Pueden llegar a incumplir sus responsabilidades del día a día llegando a afectar en todos los ámbitos de su vida: trabajo, pareja, familia, amigos…

 

Si dudas sobre si alguien que conoces o tú mismo puedes tener una adicción a la pornografía, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Uso la pornografía cómo método de escapar del día a día y relajarme?
  • ¿En periodos de estrés, suelo ver más tiempo porno que en otras épocas?
  • ¿He incumplido alguna responsabilidad por ver pornografía? Por ejemplo: he faltado al trabajo, me he ido antes, no he quedado con amigos, he faltado alguna comida familiar, lo he preferido a tener intimidad con mi pareja…
  • ¿Cada vez me satisface menos?
  • ¿Siento que cada vez tengo menos control?
  • ¿Tengo la sensación de necesitarlo para poder relajarme?

A mayor número de respuestas afirmativas, más probabilidades tienes de padecer un problema con el consumo de pornografía. Si ese es tu caso, podemos ayudarte. Pide información.

 

Fdo.: Cristina Pérez Belmonte

Artículos recientes
comer por ansiedad y estresdistorsiones del pensamiento