In Nutrición

El pasado jueves se empezó a hablar de que la Organización Mundial de la Salud había incluido las carnes procesadas en la lista de cancerígenos. La noticia causó una gran alarma entre la población y por ello profesionales como los Dietistas – Nutricionistas tenemos el deber de aclara un poco los conceptos que aquí se manejan.

Para que nos pongamos en situación, hace unos días la OMS colocaba las carnes rojas, especialmente las procesadas al mismo nivel del tabaco en cuanto al riego de provocar un cáncer, gracias a los datos aportados por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC).  Sin embargo a día de hoy esta Organización ha matizado sus indicaciones aclarando que no quiso invitar a erradicar al 100% el consumo de carne por parte de los consumidores, sino solo de reducir el consumo de carne procesada o con aditivos».

¿Qué querían decir con esto? Bien como ya se ha dicho en otras ocasiones y campañas (apoyadas por el Consejo General de Dietistas y Nutricionistas) el consumo elevado de carnes rojas, en especial las procesadas, está relacionado con el aumento del riesgo de cáncer. Esto no significa que no se puedan comer carnes rojas ni mucho menos, se pueden comer sin embargo presentan ciertas sustancias que en cantidades muy elevadas pueden provocar cáncer.

Las razones por las que un consumo elevado de carne procesada incrementa significativamente el riesgo de padecer cáncer colorrectal , como explica el American Institute for Cancer Research, parece que hay varios mecanismos implicados: la presencia de nitratos, sustancias que utiliza la industria alimentaria para conservar este tipo de carnes; el ahumado y la cocción a altas temperaturas, que generan hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Entonces ¿se puede o no se puede comer carne roja y derivados? La respuesta es un SI rotundo, pero con ciertas condiciones. Debemos limitar como mucho a una vez a la semana o menos este tipo de productos en nuestra mesa.

También hay que tener en cuenta que tipo de alimentos comemos, por ejemplo no es lo mismo comer unas salchichas procesadas tipo Frankfurt, que un poco de jamón serrano sin tocino o un filete de ternera a la plancha. Lógicamente cuanto menos tratada esté la carne, menos riesgos presenta.

¿Pero de qué productos estamos hablando? Estamos todo el rato hablando de carnes rojas, carnes procesadas, pero ¿a que nos referimos? Bien, se considera carne roja la que proviene de mamíferos, como la ternera, el cerdo o el cordero. Esta carne según la OMS, y con un aval de más de 800 estudios detrás, en cantidades muy elevadas “podría” estar vinculada con la aparición del cáncer.

Por otro lado las carnes procesadas se consideran aquellas que han sufrido un proceso de ahumado, salado, curado o precocinado. Con estas carnes la OMS es mucho más firme, su consumo en altas dosis está directamente relacionado con padecer un cáncer.  ¿Cuál es el problema aquí? Que en este grupo se incluyen muchas carnes y no todas tienen el mismo grado de peligro. Si una hamburguesa se realiza solo con carne picada y se hace en la plancha a una temperatura no demasiado elevada no se puede considerar “carne procesada”, al igual que algunos tipos de salchichas frescas. Tampoco es lo mismo la panceta fresca, que la adobada o ahumada (el beicon, propiamente dicho). En definitiva, habría que considerar cada producto por separado.

¿Entonces qué hacemos? Podemos comer carne roja y derivados pero limitando su consumo a máximo 1 vez a la semana. Diversos estudios han confirmado que consumir más de 50 gr al día de este tipo de productos aumenta en un 18% el riesgo de padecer un cáncer.

Por eso si eres una persona que consume mucha carne roja, reduce su consumo y súplelo con verduras, cereales, frutas, pescados, etc.

En realidad ya sabías que el beicon no era bueno, así que no hace falta echarse a llorar. Sencillamente, trata de comer menos. Tu salud te lo agradecerá.

Una buena alimentación acompañada de buenos hábitos es de vital importancia para procurar una vida sana, si tienes dudas o desconoces información sobre el tema no dudes en acudir a un profesional en nutrición. ¡Contacta con nosotros!

 

Fdo.: Maria Guillén Asensio

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