In Atención al Desarrollo

El sábado 16 de abril, acudí a las jornadas del CDIAT- APADIS, Villena. En estas Jornadas Formativas estuvieron tratando un tema tan interesante y trascendental como es el Trastorno del Espectro Autista, y la entramada red de apoyos e intervención que suponen, dada su relevancia y la incidencia que tiene en la sociedad actual.
Para ello, fue el psicólogo Juan Martos, prestigiosos en el ámbito del autismo, director del centro DELETREA y profesor de, prácticamente, todas las universidades españolas y algunas a nivel internacional.

En las jornadas pudimos aprender con más claridad cuáles son las señales que nos hacen suponer que un niño puede estar presentado un Trastorno del Espectro Autista para, justo después, emprender la tarea del diagnostico y el posterior tratamiento si lo procediera.

Juan Martos, nos estuvo presentando todos los programas que podemos utilizar para trabajar con todos los grados del espectro en las diferentes edades. Hizo especial hincapié en la identificación temprana que radica en la evidencia acumulada durante los últimos 10 años, que establece que una intervención temprana específica, personalizada para el niño y su familia, conduce a una mejoría en el pronóstico de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Como adelanto, desde Inicia Sarabia os propongo unas cuantas señales precoces que os debéis tener en cuenta si los observáis en vuestros hijos, y si es el caso, que acudáis a nosotros para que podamos valorarlo lo antes posible;

Indicadores 1-18 meses de vida:
-El niño muestra indiferencia por los papas.
-El niño no responde ni anticipa.
– Ausencia de balbuceo
-No imita sonidos
-Fascinación por sus manos ( de 14 a 18 meses, antes es normal)
-Chupa más que los demás niños de su edad
-No le interesas los juguetes
-Sueño fragmentados
-Escaso o nulo contacto ocular
-Ausencia de la conducta de señalar
– No se produce la conducta de mostrarte objetos
– Alimentación muy restrictiva
Indicadores 18-36 meses de vida:
-Mucha o muy poca reacción a los sonidos
-No le interesan los otros niños
-Su juego no es funcional ni simulado, son siempre los mismos rituales
-No comparte actividades
-No mira a los ojos
-A veces parece no oír, aunque tras oye sonidos muy bajitos
-Presenta movimientos raros

Estimular y empezar a trabajar de forma temprana favorece en gran medida las mejoras y avances en el desarrollo del niño. Si tienes alguna duda o sospecha, no lo dudes, consúltanos.

 

Fdo.: Judith Sarrió Esquembre

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