In Adicciones

Cuando nos quedamos sin batería después de pasar todo el día fuera de casa, y una sensación de ansiedad nos invade y nos hace desear intensamente el momento en que volvamos a enchufar el teléfono móvil al cargador, hablamos de un posible caso de nomofobia. Si somos presas de la desesperación al darnos cuenta a medio camino del trabajo de que hemos olvidado el móvil en el recibidor y de que en el transcurso de esa escasa media hora han podido contactarnos un número inconmensurable de personas, hablamos también de esta novedosa enfermedad, hasta hace poco no declarada.

Según los expertos, el nomofóbico suele ser una persona insegura y de baja autoestima. Las mujeres son quienes más la padecen, dado que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad comunicativa y necesidad afectiva que a los varones. En cuanto a la edad, la nomofobia suele darse en mayor medida en adolescentes.

¿Alguna vez has ido corriendo a ver tu smartphone cuando has oído una alerta y resulta que no había nada? ¿Alguna vez has creído que el móvil vibraba, comprobando después que no lo hacía?”, estas son las preguntas que hacemos los expertos para referirnos a la obsesión o dependencia por el sonido o vibración del móvil. Estos son los efectos colaterales de una obsesión que nos conectan inmediatamente con la sensación de llamada.A este caso particular de adicción al móvil lo llamamos vibranxiety.

Pese a que los adultos también pueden sufrir este trastorno, son los niños y jóvenes los que tienen más probabilidad de sufrir problemas de salud mental como consecuencia de la dependencia a las nuevas tecnologías, pues pasan muchas horas conectados y desarrollan su identidad en las redes sociales.

Por tanto, la clave no está en prohibir el uso de los smartphones a los niños y adolescentes, sino en hacerles entender la importancia del uso correcto de estos aparatos y velar por una educación que comprenda tanto los aspectos positivos de las nuevas tecnologías como los usos indebidos y patológicos. A este respecto, la prevención en el ámbito familiar y en la escuela es el elemento clave.

¿Como podemos prevenirlo?

  1. En las noches, apaga tu teléfono o ponlo en silencio en un lugar apartado de tu habitación.
  2. Evita hacer y recibir llamadas después de las 10 de la noche.  Dile a tus amigos o familiares que solo te llamen después de esa hora en caso de una emergencia.
  3. No chatees ni hables por teléfono mientras comes, cenas o conversas con alguien. Es irrespetuoso con quien está contigo y no te deja concentrar en lo que estás haciendo.
  4. Jamás chatees ni hables por teléfono mientras conduces un vehículo. Es peligroso para ti y para los demás agentes de la vía.
  5. Apaga el teléfono en los sitios donde está restringido o prohibido su uso.
  6. Los fines de semana, dispón de algunas horas para desintoxicarte del uso del celular. Apágalo por un tiempo y responde luego las llamadas o mensajes que te hagan.
  7. En las oficinas, salones de clase y recintos cerrados, procura que tus llamadas sean breves. Habla en un tono moderado y si la llamada se extiende, dirígete a un lugar abierto donde no interrumpas a los demás.
  8. Educa a tus hijos sobre el uso respetuoso del teléfono. No les permitas usarlos mientras comparten tiempo en familia, y si notas un uso obsesivo en ellos, toma medidas.

¿Qué síntomas pueden alarmarme sobre este trastorno en mi o en alguien de mi familia? Observa los síntomas que te muestro a continuación y piensa si tú o alguno de los tuyos los padece. Si tienes dudas, deja el móvil apagado 24 horas y ponte a prueba. Síntomas:

  • Sensación de ansiedad
  • Taquicardias
  • Pensamientos obsesivos
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de estómago

En Inicia Sarabia Psicología tenemos muy presente que España es el primer país de Europa en uso no responsable del móvil y cada vez se hace más necesario contar con unas estrategias adecuadas para afrontar este problema.

Si te has visto reflejado en estos síntomas y están afectando en tu trabajo, pareja, familia y demás áreas , puedes llamarnos y te informaremos sin compromiso de cómo podríamos ayudar a superar lo que ya se ha reconocido como un trastorno adictivo.

Fdo.: Judith Sarrió Esquembre

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